asunta basterra
asunta basterra

He intentado resistirme, por aquello de no revivir un suceso que ya me alteró cuando pasó, pero todo el mundo me sugería, o más bien me insistía, en que tenía que ver la serie que se ha hecho sobre el caso Asunta. Así que, un domingo cualquiera, tras aparecer por decimocuarta vez la sugerencia en mi perfil, sucumbí a la presión y me puse manos a la obra. La vi de un tirón para pasar el amargor de una vez, como cuando se quita una tirita.

Todo lo que sentí en el momento en el que seguí el caso en el 2013 volvió a mi cabeza, incluso me planteé las mismas preguntas, aunque quizás la que más me angustiaba no surgió cómo profesional, sino cómo madre:

 «¿Por qué?»

¿Por qué unos padres toman la decisión de terminar con la vida de su hija? ¿Qué pasa por sus cabezas para qué nazca ese pensamiento?

En un mundo ideal, uno espera que los padres estén para proteger y ayudar a sus hijos a crecer de forma saludable, aunque la vida pronto te demuestra que no siempre es así. Durante muchos años quise seguir pensando que en la mayoría de los casos el peligro está fuera y que la familia es un lugar de refugio y por tanto estos casos son los que se salen de la norma.

Es cierto que el filicidio; nombre que recibe el acto de que unos padres terminen con la vida de un hijo, no es el crimen que más se repite cuando hablamos de asesinatos. No obstante, sigue poniéndome los pelos de punta que sucedan casos todos los años y que, en España, entre 2013 y 2017 fueran asesinados 102 menores en el ámbito familiar. Es espeluznante que estos crímenes manejen estas cifras.

Esta es una realidad que, cuando menos, no nos deja indiferentes. Pero si no es tan infrecuente, ¿por qué el caso de Asunta llamó y sigue llamando tanto la atención? ¿qué lo hace diferente?

Podemos encontrar multitud de opiniones al respecto. En mi caso, lo que más me sorprendió fue la implicación de ambos progenitores, porque la mayoría de los casos tienen a uno de los padres implicados, pero no a los dos. Y esa peculiaridad hizo que me planteara otra pregunta:

¿Los perfiles patológicos se atraen entre ellos como si de un imán se tratase, o este caso fue una nefasta casualidad?

La frase popular «un roto para un descosido» se conoce genéricamente como homofilia, que es la tendencia de los individuos a asociarse y vincularse con otros similares a ellos.

Qué es la homofilia y qué implicaciones tiene (psicoactiva.com)

Aunque la unión suele darse más por intereses sociológicos, encontramos estudios cómo el de Montoya et al. (2013) o el de Button et al. (2007) que analizan que la homofilia también se produce en los trastornos de personalidad y en el resto de las patologías. Esto nos deja claro que es muy común que perfiles patológicos se relacionen con otras personas con la misma u otra patología o trastorno de personalidad.

Volvamos entonces al porqué dos padres deciden terminar con la vida de su hija y lo llevan a la acción.

Las causas más comunes de filicidio las podemos agrupar en tres grupos:

  1. Buscar el daño del otro progenitor, sobre todo en casos de violencia o abuso. Esto es lo que ha pasado a denominarse el Síndrome de Medea, donde uno de los dos progenitores termina con la vida de sus hijos con el único fin de dañar al otro progenitor y en la mayoría de los casos el suceso finaliza con el suicidio del ejecutor. Os dejo un artículo para los curiosos que quieren saber más.

El síndrome de Medea, cuando un progenitor es capaz de asesinar a sus hijos como venganza a su expareja (20minutos.es)

  • Desesperación y estrés extremo. La muerte de los hijos se ve como única salida. Os adjunto esta noticia como ejemplo.

La mujer que mató a su hijo en un hostal de Madrid perdió semanas antes la custodia del menor (telemadrid.es)

  • Problemas de salud mental: los más recurrentes son depresión, trastorno bipolar y esquizofrenia. Como sucedió en el filicidio de Godella.

 La madre del filicidio de Godella, sobre la muerte de sus hijos: «Era la única forma de salvar sus almas» (abc.es)

Esta clasificación, aunque muy acertada, puede quedarse corta en algunos casos, ya que podemos encontrar otras causas en la base de este tipo de asesinatos; como la negligencia continuada en el cuidado del menor, causas funcionales (los niños les estorban o piensan que les pueden generar problemas en el futuro), por honor o vergüenza.

muñeca rota

Entonces, ¿todos los asesinatos de menores perpetrados por sus padres podemos clasificarlos en una de las categorías mencionadas?

Según mi experiencia, y como ya os he escrito en otras ocasiones, nada es tan sencillo ni tiene una única explicación cuando hablamos de este tipo de crímenes. En la mayoría de los casos suele darse una mezcla de todos ellos y sobre todo suele darse la oportunidad de llevarlos a cabo.

En el caso de Asunta, como suele pasar con este tipo de hechos, tenemos muchas incógnitas a las que aún no se ha conseguido dar respuesta, lo que dificulta saber qué los llevó a tomar la decisión de terminar con la vida de su hija. Posiblemente fue un poco de todo y mucho de nada, y aunque la explicación más sencilla siempre suele ser la existencia de un trastorno o de un perfil patológico y muchas veces esa es la realidad, la patología no lo explica todo.

¿Podemos estar hablando en esos casos de «pura maldad»?

Lo dejo al criterio y la opinión de cada uno de vosotros, porque aún no he encontrado ejemplos concluyentes que asienten una base sólida.

Eso sí, prometo seguir buscando y escribirlo para vosotros un domingo cualquiera.

Un domingo cualquiera

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2 Responses

  1. Muy interesante la reflexión, efectivamente es algo que resulta incomprensible, macabro y que genera ira y desconcierto. Empatizo contigo con a veces la necesidad de entender lo que pasa por la cabeza de ya ni siquiera cualquier persona, sino de una madre (como en el caso de Gabriel Fernández que me removió muchísimo), nos confronta con aspectos de la psique humana que no alcanzamos a aprehender. A veces incluso la patología mental pareciera no alcanzar para una explicación que consuele. Quizás como dices no hay una sola o única explicación, pero al mismo tiempo la buscamos porque si no de qué otra manera nos protegemos? Cuesta creer que el mal existe así tan crudo, y entonces la necesidad de clasificar o explicar surge porque no sabemos los alcances que puede tener, y ya no es solo ira y desconcierto pro otros, sino temor de qué puede pasar en cualquier momento, incluido el ambiente que debiera ser el más seguro, la familia.

    • Mi querida Marcela, muchas gracias por tu reflexión. Efectivamente cuando ocurre algo tan horrible en el seno familiar, se despiertan todas nuestras alarmas, ya que la familia se considera un lugar de refugio y protección. Por desgracia, como sucede en este y muchos otros casos, no siempre es así y en ocasiones puede tornarse el lugar mas peligroso

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